April
19

El Chef Escribe: Radio Caminante

Posted In: El Chef Escribe by Tikki, The Unholy One

Siete días han pasado desde la última vez que pude postear algo. Siete días han sido suficientes para darle un giro de 180 grados a mi rutina diaria, y siete días bastaron para readaptarme al nuevo ritmo que debo llevar. Mis clases en el instituto empezaron por fin, y mi travesía para convertirme en “el chico de sistemas” al que todos culpan de sus propios errores vuelve a iniciar. Ha sido una semana de muchos contratiempos, pero por fin pasó. Ahora que mi horario ha sido reorganizado y mis horas de sueño han sido recuperadas, vuelvo a la actividad blogger para ponerme al día. Y lo primero que deseo hacer es rendir homenaje a mi gran aliado en estos días de desconcierto. Gracias por su paciencia, navegantes, y los dejo con un pequeño entremés que espero sea de su completo agrado.

La Hora del Break Presenta

Radio Caminante

Hace muchos años, cuando me encontraba preparándome para ingresar a la Universidad, un compañero de clases me mostró una canción que había compuesto. Había tenido la original idea de componer una canción muy sencilla a un aparatejo cuya existencia nos hace la vida más llevadera a muchos. No recuerdo muy bien como iba la canción, pero el coro se quedó marcado en mi memoria: “Radio caminante, pequeños parlantes, fiel acompañante”.

En este país, en el que los peruanos perdemos 7 años de nuestras vidas viajando en combi (según un reportaje de uno de los diarios más importantes del país), un adminículo como el reproductor de música es prácticamente indispensable. Desde los “walkman” de antaño, con reproductor de cassette y sintonizador de radio a los celulares más modernos con reproductor de MP3 incluído, estos dispositivos se han convertido en compañía inevitable de los pasajeros que luchan contra la interminable agonía de la variopinta selección musical del chofer de combi de turno. A veces uno tiene que formar parte de la muda audiencia cautiva de los más desatinados repertorios, como el del chofer “creyente” que pone a todo volumen el último disco de alabanzas a Dios en diversos estilos musicales, o como el del “ochentero heavy” que pone lo mejor del rock pesado de los ochentas sin importarle un comino los pasajeros, o, peor aún, el “reggaetonero tecnocumbiero”, que pone un disco de tres horas con lo mejor de DJ Warner wa-wa-wa-wa-warner y los hitazos más movidos de Tongo. Sin desmerecer a los aludidos, pero cuando uno está de malas o simplemente cansado, escuchar “Dale contra el muro” o “ai jaf a pituca ju lovs mi a lot” no es precisamente lo que uno tiene en mente.

La gran ventaja de tener un par de audífonos y tu selección personal de canciones es que puedes crear una pequeña isla de paz en medio de todo ese caos. Puede ser el transporte más maltrecho de la ciudad, en el día más caluroso del verano, con las ventanas cerradas y los hedores naturales revoloteando en el ambiente; puedes tener que lidiar con el cobrador más agresivo de la ciudad y el chofer imprudente que alucina estar manejando en las 24 horas de Lemans. Pero, mientras tengas tu pequeña burbúja musical, no importarán los humores acumulados, las frenadas intempestivas, las “amables” discusiones entre pasajeros y cobrador ni nuestro ya conocido y adorado parque automotor. Una pequeña dosis de aquella música que te relaja, que no pasan en las radios y que descubriste en tu adolescencia por pura casualidad, es suficiente para mantener al márgen cualquier sentimiento negativo, aliviando en algo el suplicio de andar apiñado como animal de carga.

Confieso que las circunstancias de la vida me han llevado a convertirme en un melómano irremediable. Ponerle música de fondo a mi vida se ha vuelto una adicción para mí, y si no la tengo a la mano, la creo, aunque sea silbando. La música le pone alegría a la vida y distrae al alma estresada, y es suficiente para transportarnos lejos de la aburrida y monótona realidad. Y si, además, es de nuestra selección personal y exclusiva, cualquier viaje largo podría tornarse placentero.

Aunque siempre queda la opción de dormir en el carro.

I find your lack of musical taste disturbing…
(tu falta de gusto musical resulta molesta)
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2 alzaron su voz

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Muchos besos!

asu este post me ha hecho recordar muchas cosas.
iba a comentar sobre eso .pero mejor hago un post…

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