Archive for February 13th, 2008

Las Coincidencias más Increíbles (II)

Wednesday, February 13th, 2008

La entrada a este juego es otra desafortunada coincidencia… ¿O Pikachu cambió de sexo?

Viene de Las Coincidencias más Increíbles (I)

Algunas coincidencias más para vuestro exigente paladar, navegantes.

Anda que te parta un rayo: Un oficial Británico, el Mayor Summerford, mientras combatía en los campos de Flanders en febrero de 1918, fue despedido de su caballo por el resplandor de un rayo, lo que lo dejó paralizado de la cintura para abajo. Summerford se retiró y se mudó a Vancouver. Un día, en 1924, mientras pescaba en la rivera de un río, un rayo cayó en el árbol sobre el que estaba sentado y paralizó el lado derecho de su cuerpo. Dos años después, Summerford ya estaba lo suficientemente recuperado como para darse un paseo por un parque local. Mientras paseaba por el parque un día de verano en 1930, fue alcanzado por un rayo, paralizándolo permanentemente. El murió dos años después, pero ese no sería el final. Cuatro años después, durante una tormenta, un rayo cayó en un cementerio y destruyó una lápida. ¿Quién yacía en esa lápida? El Mayor Summerford.

¿El Doppelgänger?: Franz Richter de 19 años nacido en Suecia, fue un joven voluntario enrolado en el Cuerpo de Transporte austríaco durante la Primera Guerra Mundial. Un día fue internado en el hospital aquejado de neumonía. En ese mismo hospital se hallaba internado otro paciente del Cuerpo de Transporte llamado también Franz Richter, de 19 años y también aquejado de neumonía.

Vidas Paralelas: En 1900, el rey Humberto I de Italia estuvo cenando en un restaurante cuyo propietario había nacido en el mismo día y ciudad que el monarca, además de ser muy parecido a él físicamente. Ambos se casaron el mismo día y con una mujer del mismo nombre. El dueño del restaurante había abierto el establecimiento el mismo día en que Humberto I de Italia fue coronado rey. Tales fueron las coincidencias que el monarca le invitó a un campeonato de atletismo que se celebraba al día siguiente. En el mismo instante en que comunicaron al rey que su doble había sido asesinado a balazos, el anarquista Bresci le disparó causándole la muerte.

El Ladrón de Arte: A. J. Talbot escribió en 1938 una comedia en la que relataba como un hombre apellidado Boguskovksy robaba sagazmente una pintura del emblematico museo. Un año después en 1939, una pintura fue robada y llamativas similitudes con la obra de Talbot se hicieron presentes. Sin embargo, lo más llamativo es que una vez apresado el ladrón descubrirían que su apellido era, efectivamente, Boguskovksy.

La Maldición de Hugh Williams: El 15 de diciembre de 1664 se hundió un barco en el estrecho de Menay, en la costa norte de Gales. Unos 82 pasajeros encontraron la muerte, que eran todos los que componían el pasaje, salvo un hombre llamado Hugh Williams. El 5 de diciembre de 1785, 121 años después, en otro naufragio perecieron 60 pasajeros; sólo hubo un único superviviente, llamado Hugh Williams. El 5 de agosto de 1860, el hundimiento de un tercer barco provocó la muerte de 25 pasajeros. Sólo una persona logró salvar su vida. Su nombre… Hugh Williams. En la historia de la navegación los naufragios en los que una sola persona logra sobrevivir son más bien escasos. En los tres anteriores, el superviviente tenía el mismo nombre. Obviamente, la lógica nos dice que no podía tratarse de la misma persona porque habría tenido más de 250 años ¿Era Hugh Williams un viajero del tiempo? ¿O el nombre de Hugh Williams puede atraer la mala suerte sobre aquellos que le rodean?

Edgar Allan Poe y el canibalismo: En 1837, Edgar Allan Poe publicó “Las aventuras de Arthur Gordon Pym”. En ese relato, los cuatro supervivientes de un hundimiento, tras permanecer varios días en un bote a la deriva, asesinaron y devoraron a un grumete llamado Richard Parker. Cuarenta y siete años después, la embarcación Mignonette se hundió y los cuatro supervivientes que lograron sobrevivir en un bote decidieron comerse al grumete; se llamaba Richard Parker.

El Carro Maldito de James Dean: El prometedor actor norteamericano James Dean murió en un trágico accidente automovilístico en septiembre de 1955. Después, cuando los restos del coche fueron llevados a un garaje, el motor se desprendió y cayó sobre un mecánico, rompiéndole ambas piernas. El motor fue comprado luego por un médico, que lo colocó en un coche de carreras, y murió poco después. En la misma carrera pereció otro conductor que se había instalado la palanca de cambios del coche de Dean. Después, el automóvil del actor fue reconstruido, y el garaje se incendió. Fue exhibido en Sacramento y cayó del pedestal, rompiendo la cadera a un adolescente. Más tarde, en Oregon, el camión que transportaba el coche patinó y se estrelló contra la fachada de una tienda. Finalmente, en 1959, se partió en 11 pedazos mientras estaba apoyado en una sólida base de acero.

Hernán Cortés y Quetzalcóatl: Según la tradición tolteca, el dios creador Quetzalcóatl volvería un día para gobernar. Los astrónomos aztecas predijeron este acontecimiento para 1519. El 8 de noviembre de ese año se produjo la entrada a la ciudad de México del conquistador español Hernán Cortés. El emperador Moctezuma creyó que Cortés era Quetzalcóatl, el Dios que vendría del Este, y se resignó a su destino. El asombro y el temor lo paralizaron.

Lincoln y Kenned
y:
Abraham Lincoln y John Fitzgerald Kennedy fueron designados congresistas en 1847 y 1947 respectivamente. Lincoln fue elegido presidente en 1860, justo cien años después, en 1960 fue elegido presidente Kennedy. Medían 1.83 metros y sus apellidos tenían siete letras. Los dos presagiaron sus muertes ya que fueron vaticinadas por varios videntes. Además el secretario de Lincoln, apellidado Kennedy, y el de Kennedy, apellidado Lincoln, recomendaron no acudir a los lugares donde morirían. Fueron asesinados en viernes, por balazos en sus cabezas, disparados desde atrás y delante de sus mujeres; mujeres con las que perdieron un hijo durante su estancia en la Casa Blanca. Booth disparó a Lincoln en el teatro Ford y se refugió en un almacén; Oswald disparó a Kennedy – que viajaba en un coche Lincoln de la casa Ford – desde un almacén y se ocultó en un teatro. Los nombres completos de sus presuntos asesinos, nacidos en 1839 y 1939, suman quince letras cada uno, eran sureños y fueron asesinados horas después de los asesinatos – sin haber confesado su culpabilidad – por dos vengadores; denunciándose en los dos casos la existencia de conspiraciones que implicaban a personajes norteamericanos muy influyentes. Sus sucesores Andrew Johnson y Lindon Johnson (nombres de seis letras) eran senadores, demócratas del sur y nacieron, el primero, en 1808 y, el segundo, en 1908.

Yo creo que mucho tiene que ver la Ley de la Atracción en muchos casos, pero en otros simplemente me quedo perplejo. Como para poner a prueba a quienes no creen en el destino. ¿Nuestros caminos estan trazados en piedra? ¿Las tragedias griegas tenían razón?

Las Coincidencias más Increíbles (I)

Wednesday, February 13th, 2008
La portada de este libro fue una mera coincidencia

Fuente: Javimoya, que lo sacó de muchas otras páginas.

En este mundo no existen las coincidencias, tan solo existe lo inevitable“, sería la frase identificativa de la profesora Kaho Mizuki (a ver, premio para quien me diga de quién estoy hablando… Todos excepto Kan por favor XD) en una conocida serie de televisión. Si de alguna forma influimos o no en nuestro destino, si hay alguna manera de lograr que estos hechos, afortunados o desafortunados, se relacionen con nuestro deseo o voluntad, es aún una pregunta sin respuesta. En lo personal, yo creo que cada quien es dueño de su destino y capaz de alterarlo como crea conveniente. No pienso que nuestro destino esté escrito en las estrellas. Como dijo el gran sabio contemporáneo Morpheus: “Una cosa es saber el camino y otra muy distinta es seguirlo“.

Sin embargo, en ocasiones la vida cotidiana nos presenta situaciones que a todas luces son inexplicables. A continuación, una extensa recopilación de las coincidencias más increíbles y alucinantes de la historia.

El Día D al descubierto: Son conocidas las extrañas coincidencias históricas del Día D, pero esta es distinta. Los códigos en clave a utilizar en la invasión de Normandía eran el secreto más celosamente guardado de las tropas aliadas. Utah y Omaha para las playas a desembarcar; Mulberry para el puerto artificial provisional que se emplazaría tras el desembarco; Neptune para la operación naval y Overlord para la operación entera. Uno de los coroneles encargados de la operación, era aficionado a los crucigramas por lo que compraba regularmente el diario London Daily Telegraph. Días antes a la invasión, las respuestas al crucigrama, aparecían en secuencia como: Utah, Omaha, Mulberry, Neptune y Overlord. El almirantazgo se horrorizó tanto que estuvo a punto de cancelar el desembarco pensando que había sido un acto de espionaje. Sin embargo, un día antes de desembarcar se logró comprobar que era una simple coincidencia.

La Toma de la Bastilla por Adelantado: En el poema épico número 19 de William Cowper se describe con tanto detalle la toma de la Bastilla que durante mucho tiempo las autoridades creyeron que el poema había sido utilizado como referencia por los agitadores.

Mark Twain y el cometa Halley: A Mark Twain pocos le hicieron caso. Su profecía tenía algo de siniestra y la gran fama que ya arrastraba sólo sirvió para que sus más allegados pensaran que todo se trataba de una pura excentricidad digna de un genio con ganas de más notoriedad. Sin embargo, él seguía empeñado en los últimos meses en vaticinar un hecho muy concreto. Huraño y preocupado, alejado del resto de los círculos intelectuales, barruntaba una única frase: “Yo nací con el cometa y me iré con él”. No fue hasta muchos años después cuando algunos biógrafos descubrieron la increíble coincidencia. Twain había fallecido por muerte natural al terminar el 21 de abril de 1910, en el preciso instante en que era perfectamente visible el paso del célebre cometa Halley.

Cuestión de nombres: En 1911, tres hombres apellidados Green, Berry y Hill fueron ahorcados en Londres acusados de asesinar a Sir Edmond Godfrey en su residencia de Greenberry Hill.

El Presagio del Titanic: Morgan Robertson escribió en 1898 una novela en la que describía el primer viaje de un gran trasatlántico llamado Titán y que se consideraba “insumergible”. Aquel barco se hundió una noche de abril después de chocar con un iceberg en el Atlántico. Catorce años después, el Titanic naufragó en idénticas circunstancias a las escritas por Robertson, cuyo ficticio buque poseía numerosas características parecidas a las del Titanic. En 1935, William Reeves – quien nació el mismo día que desapareció el Titanic – hacía guardia en el Titanian. Atacado por un presentimiento ordenó detener el barco cuando llegaron al mismo lugar donde se habían hundido los otros dos; gracias a ello no fueron arrollados por un iceberg.

Vidas Entrelazadas: En 1975, en Bermudas, un hombre fue atropellado y muerto por un taxi al ir en una bicimoto. El hecho ocurrió exactamente un año después que su hermano fuera muerto al ir conduciendo la misma bicimoto, por la misma calle y por el mismo taxista, que llevaba el mismo pasajero del accidente anterior.

La sincronía de Anthony Hopkins: Una de las más sincronías más sorprendentes es la que le ocurrió al actor Anthony Hopkins. Habiéndosele propuesto protagonizar la versión cinematográfica de la novela La mujer de Petrovka, de George Feifer, que no había leído, Hopkins salió de su casa londinense y tomó el metro para comprarla en alguna de las numerosas librerías de Charing Cross. Pero el resultado fue infructuoso, por lo que se dispuso a regresar a casa y se adentró en la estación de Leicester Square. Al ir a sentarse en un banco, encontró que alguien se había dejado abandonado un libro, un ejemplar viejo y plagado de anotaciones. Lo tomó y… ¡era la novela que había estado buscando! Dos años después, durante el rodaje de la película, Hopkins conoció
a George Feifer, quien le contó cómo dos años antes le había prestado a un amigo su ejemplar plagado de anotaciones, y cómo éste lo había perdido en el metro. En resumidas cuentas, Hopkins no sólo se había encontrado el libro que buscaba, sino que ¡éste era el ejemplar del propio autor!

La Sesión Fotográfica: En 1914, una mujer alemana realizó seis fotos a su hijo y le encargó a una amiga de Estrasburgo que le revelase el carrete. Por culpa de la guerra mundial no volvió a verla y no logró localizar las fotografías. En 1916 adquirió una película cerca de Frankfurt y fotografió con ésta a su hija recién nacida. Tras revelarla, comprobó con gran sorpresa que en ella se apreciaba una doble exposición, la que acababa de comprar era curiosamente la película perdida en Estrasburgo.

Richard Wagner y el número 13: El compositor Richard Wagner nació en 1813. Su nombre tiene 13 letras. Escribió 13 óperas. Los números de su año de nacimiento suman 13. Encontró su vocación musical un 13 de octubre. Sufrió 13 años de destierro. Terminó Tannhauser un 13 de abril y dejó de ser tocada el 13 de marzo de 1845, tras su fracaso en París; fue repuesta el 13 de mayo de 1895. El teatro de Riga (allí se presentó como director de orquesta) se inauguró un 13 de septiembre. La casa donde se llevaban a cabo sus festivales en Bayreuth fue abierta un 13 de agosto y el último día que pasó en ella fue un 13 de septiembre. Wagner murió el 13 de febrero de 1883, decimotercer año de la unificación de Alemania.

¿Sed de más? Continúa en Las Coincidencias más Increíbles (II)