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Sabía que era una pandemia global esto de recibir la nueva semana con una flojera espectacular, pero no pensé que la ciencia moderna consiguiera al fin una cura. Si, como yo, eres de aquellos que sienten una dolorosa resignación el domingo en la noche pensando en lo que les espera el lunes en la mañana, entonces te podría interesar el resultado de esta investigación.
Los científicos han descubierto una cura para la terrible flojera de los lunes en la mañana: Deja de dormir los fines de semana.
Un nuevo estudio ha mostrado que los deliciosos descansos a pierna suelta de los Sábados y Domingos pueden perturbar tu reloj biológico, dejándote fatigado al inicio de la semana siguiente.
El experto en sueño Leon Lack, de la Universidad Flinders, dice que la gente suele utilizar los fines de semana para recuperar las horas de sueño perdidas a lo largo de la semana.
Pero el doctor dijo en la Conferencia de la Asociación Australiana del Sueño en Perth que, aunque esto podría ayudar a pagar una “deuda de sueño”, viene con un costo adicional.
“Hemos descubierto que estas largas jornadas de sueño en realidad estan descoordinando el ritmo de tu cuerpo lo suficiente como para cambiar la hora de dormir del Domingo en la noche, preparándote para la flojera del lunes”, dijo el profesor Lack en dicha conferencia.
Su equipo de investigación probó esta teoría llevando un registro de 16 personas durante un fin de semana, pidiéndoles que vayan a dormir un poco más tarde de lo que harían en una noche normal pero durmiendo dos horas extra.
Comparando muestras de saliva y exámenes hormonales, hallaron que los relojes biológicos de los participantes se habían retrasado 45 minutos.
“Esto puede no parecer mucho pero significa que a la hora de dormir no estas tan soñoliento el domingo en la noche y como lo estarás al día siguiente”, dijo el profesor Lack.
Los cuestionarios completados los Lunes y Martes mostraron niveles mucho más altos de fatiga consciente y cansancio comparados con los días anteriores de descanso prolongado. Esto se debió a que los ritmos circadianos de los sujetos – que determinan los patrones de alerta y cansancio – fueron perturbados, creando un efecto similar al jet lag.
A media semana, la mayoría de los sujetos se las arregló para restablecer su reloj biológico, pero entonces empezaron a quedarse despiertos hasta tarde, quedando “en deuda” de sueño una vez más y perpetuando el ciclo.
“En estos días, nos presionamos a nosotros mismos hasta el límite, particularmente durante la semana, y el fin de semana es nuestro único refugio”, señaló el profesor Lack. El problema, dice, es que esto viene con un precio. “Es un poco como pagar un préstamo: haces un gran retiro y luego tienes que pagar mucho más”.
Porque el primer paso para vencer al enemigo siempre es comprenderlo, con esta revelación científica podemos tener una idea mejor del funcionamiento del cuerpo y tomar las medidas para corregirlo… pero empiezo el martes =P.
