Diego Goldberg y La Flecha del Tiempo

Diego Goldberg y su esposa Susy iniciaron un ritual muy interesante al casarse. Todos los años, sin falta, tomaban una foto de sí mismos, en un afán por capturar al escurridizo tiempo. El resultado es sorprendente y puede verse en su página.

Aquí algunas imagenes:

1976: Diego y Susy se casan

1978: Nace Nicolás, el primogénito

1979: Nace Matías, el segundo

1984: Nace Sebastián, el tercero

1986: La familia como se verá en mucho tiempo

1990: El primogénito y el segundo no han cambiado mucho en 4 años

1994: Los niños crecen, los padres envejecen

1998: Los padres empiezan a verse agotados, los hijos a verse más maduros

2002: Menos cabello en el padre, más cabello en los hijos

2006: Los 30 años no han pasado en vano

Esta tradición fotográfica le ha valido a Diego un reportaje en la cadena televisiva ABC de USA y algunos han tomado la tradición para hacerla suya.

El tiempo pasa volando, y estas fotos son una prueba irrefutable de ello.

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2 Responses to “Diego Goldberg y La Flecha del Tiempo”

  1. atormentado says:

    que buen post. una excelente idea!
    cuando me case la copiare :)

  2. kan! says:

    Pero que cruel es el tiempo. En realidad, es lo primero en lo que puedo pensar luego de ver las fotos. Crudelísimo el tiempo, cortísima la juventud, la cedemos, se nos escurre, y no regresa.

    Pero, la mirada se esfuerza por volver. Y, ¿sabes lo que veo? Debe ser maravillo pasar tanto tiempo al lado de gente que amas.

    Digo, en las buenas y en las malas, para bien o para mal, esas caras, aquellas nuevas arrugas, aquellos cabellos de más reflejan historia, memoria, vida… vida no en soledad.De la mano de aquel(la) a quien elegimos. Debe ser genial.

    En fin, una tercera mirada me dice, lo que son los genes, los niños son un arroz con mango de los rasgos de sus padres, se ponen guapetones con el tiempo… tiempo, tiene sus cosas wenas y malas, como todo en esta vida….

    Y, finalmente, entre el 94 y el 99 la mamá se dio un cambio impresionante, casi casi parece otra persona. El padre, en cambio, no presenta grandes diferencias.

    Genial Post, genial familia, de seguro alguno querra emular el ritual

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