Un Mundo sin Humanos

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¿Y si toda la humanidad desapareciera de súbito? ¿Cuál sería el impacto ambiental que enfrentaría el planeta gracias a nuestro avance tecnológico?

Alan Weisman, un reconocido reportero norteamericano, colaborador de importantes diarios de ese país como el New York Times, El Atlantic Monthly y revistas como la Discover, esta a punto de publicar un libro al que llamará “El Mundo sin Nosotros” (The World Without Us), cuyo tema será, precisamente, el impacto que tendría nuestra desaparición sobre el planeta Tierra.

Segun sus investigaciones, las conclusiones no son muy alentadoras. Dos días después de la desaparición de los humanos, las vías subterráneas de Nueva York se inundarían por falta de bombeo de los desagües. A los siete días, el combustible de emergencia que alimenta a los generadores de los sistemas de enfriamiento de las plantas nucleares se acabaría. Sin refrigeración, las plantas nucleares se sobrecalentarían y estallarían. Al año, a nivel mundial, las aves vivirían en las torres de radio y comunicaciones, cuando las luces de aviso dejen de parpadear y los cables de alta tensión se congelen. Los animales empezarían a volver a los sitios donde los reactores nucleares se fusionaron. En tres años, sin calor, las tuberías explotarían en todos los pueblos con temperatura media o baja. Los edificios comenzarían a derruirse, las grietas en sus muros empezarían a separarse. Sin calor que las proteja, las cucarachas de ciudades templadas morirían en uno o dos inviernos. En diez años, el techo de ese bar con un hueco que andaba goteando desde hace una década habría desaparecido. En veinte años, las columnas de acero húmedas que soportan las calles a lo largo del lado este de los trenes de Nueva York se corroerían y vencerían. El canal de Panamá se cerraría, reuniendo de nuevo a las Américas. Los jardines comunes se habrán convertido en parques salvajes. Y todo esto solo a veinte años de nuestra ausencia.

A partir de entonces, las cosas toman una escala distinta. En cien años, sin comerciantes de marfil acechando, el medio millón de elefantes que quedan se incrementará veinte veces. Poblaciones de pequeños depredadores, mapaches, comadrejas y zorros disminuirán debido a la competencia de un legado humano: los inmensamente exitosos y fieros gatos domésticos. En trescientos años, los puentes de Nueva York colapsarían. Las represas a nivel mundial se inundarían y rebalsarían. Ciudades como Houston, construidas en deltas de ríos, serían arrasadas. En quinientos años, si el clima es templado, un bosque se erguirá en lugar de un suburbio. Con excepción de algunas colinas, el bosque se comenzará a rearmar como lo que fue antes de los granjeros la expropiaran, como fue en un principio. Entre los arboles, yacerán partes de lavaplatos de aluminio y cocinas de acero inoxidable, con sus partes plásticas quebradas, pero aún sólidas.

Lo más asombroso viene después de quinientos años. Después de miles de años, cualquier muro aun en pie en la ciudad de Nueva York sucumbiría ante los glaciares. Las únicas estructuras humanas intactas serían aquellas construidas originalmente bajo tierra. En treinta y cinco mil años, el plomo depositado durante la era de las fábricas sería finalmente limpiado por la tierra (el cadmio, en setenta y cinco mil años). En 100 mil años, el dióxido de carbono (CO2) volvería a los niveles pre-humanos. En 250 mil años, los niveles de plutonio en las bombas de plutonio, cuyos envases de metal ya fueron corroídos hace mucho tiempo, se perderán en la radiación natural de la Tierra. En cientos de miles de años, los microbios posiblemente evolucionarían para biodegradar el plástico. En 7 millones 200 mil años, vestigios de algo parecido al Monte Rushmore permanecerían, sobre asteroides o terremotos. Los componentes tóxicos creados por el hombre, como los PCBs y dioxinas, permanecerían intactas, aunque la mayoría enterradas. En 10 millones 200 mil años, las esculturas de bronce aun podrían ser reconocibles. En 3 billones de años, la vida existirá en formas que probablemente no podríamos ni soñar en la Tierra. En 4.5 billones de años, el medio millón de toneladas de Uranio-238 agotado en USA recién habría alcanzado la mitad de su vida. La Tierra comenzaría a calentarse mientras el Sol se expande. Por al menos otro billón de años, la vida microbiana creará la primera forma de vida en la Tierra que prevalecerá por sobre cualquier otra forma de vida. En 5 billones de años o más, la Tierra se quemará mientras el Sol agonizante se traga a todos los planetas interiores.

Lo que durará para siempre serán nuestras ondas de radio y televisión, que viajarán eternamente por el Universo como testigos de la increíble capacidad de la extinta raza humana.

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